¿Es verdad que la sociedad actual sufre mayor tensión nerviosa?
A veces la gente compara la vida moderna con la del hombre primitivo. Ciertamente nuestros antepasados no se preocupaban por las fluctuaciones de la bolsa, en cubrir una cuota de venta, ni por el peligro de una guerra; pero sí temían ser devorados por un oso o morir de hambre. No sufrimos más tensión ahora; simplemente creemos que es así.
Entonces, ¿se trata de un estado normal?
La tensión nerviosa es un estado normal, y debemos verlo así. Cuando una persona experimenta molestias, dice que sufre presión, y es que no encuentra una palabra más atinada. Sin embargo, hay tensiones agradables, como en el caso de un atleta en el momento del triunfo. En medicina existe un distingo entre la tensión sana y la enfermiza.
¿Están hombres y mujeres igualmente expuestos a la angustia?
Desde luego, pero hay que agregar que cuanto más desempeñen las mujeres tareas por tradición propias de los hombres, más sufrirán de una tensión que antes no se vislumbraba en su horizonte.
¿Qué se entiende exactamente por tensión?
Se define como la reacción específica del organismo ante cualquier exigencia. Es un estado, no el agente que lo genera, el cual llamamos tensor. El frío y el calor constituyen dos ejemplos de tensores. En el hombre, los factores emocionales son los más frecuentes e importantes.
¿Qué sucede en ese estado?
En los mamíferos, las glándulas endócrinas segregan una hormona que a su vez estimula a las suprarrenales. Cuando esto ocurre, se acelera el pulso, y el cuerpo tiende a sudar más. La persona afectada se vuelve irritable y hasta puede padecer insomnio, aún mucho después que el agente tensor haya desaparecido. Pierde capacidad de concentración y siente necesidad de moverse constantemente.
¿Cuáles son las causas que lo producen con más frecuencia?
Dependen de la civilización y el tiempo histórico. Se diría que son las sicológicas: falta de adaptabilidad y de un código de conducta. Esto se debe en parte a que ya no importa tanto con los preceptos religiosos, ni guardar lealtad para con un monarca o jefe. Uno de los principales problemas entre los jóvenes de hoy es la ausencia de motivaciones. No dan crédito a lo que se les enseña en la escuela. Tinen vitalidad pero no hay nada que los impulse a la acción. Como dice un dicho: “Nohayvientofavorableparaunbarcosindestino”.
¿Es perjudicial la tensión nerviosa?
No necesariamente. Como todo es relativo, lo que es bastante para una persona, para otra puede ser demasiada. Desde luego, nadie carece por completo de ella. La mayoría de las personas emprendedoras incluso la necesitan. Es inútil pedir a una persona que iguale los logros de su padre, ya que puede no tener madera para ello. Igual vale si tratamos de refrenar a una persona dinámica: le causaremos angustia.
¿Daña la tensión nerviosa excesiva?
Sin duda alguna. Por ejemplo, nuestro jefe puede fastidiarnos al grado de hacernos sufrir constantemente. Cuando alguien se queja de que algo le produce una úlcera o una jaqueca, no lo dice en sentido figurado. De hecho, la tensión crónica puede causar enfermedades aún más graves, como hipertensión arterial, ataques al corazón y colapsos nerviosos.
¿El sobreesfuerzo puede acortarnos la vida?
Sí. el envejecimiento no es más que la suma de todas las cicatrices ocasionadas por la tensión de la vida. Desde el punto de vista médico, estas huellas no son sólo las arrugas de la piel, sino también estragos orgánicos y mentales.
¿Cómo podemos dominar la tensión nerviosa?
El secreto no está en eliminarla, sino en hacer aquello que nos satisface, y para lo cual tenemos disposición natural, y hacerlo a nuestro ritmo. En realidad es cuestión de aprender a vivir, a comportarse adecuadamente en cada situación, a decidir, por ejemplo: “¿Deseorealmenteencargarmedelnegociodemipadre,opreferiríasermúsico?”, si en verdad desea lo último, pues ¡adelante!
Lo que más importa es tener una norma de conducta, un criterio para vivir. Cada quien debe encontrar su meta y practicar lo que algunos llaman “egoísmo altruista”. Podríamos objetar que las dos cosas en la misma frase es un contrasentido, pero el egoísmo es natural e imposible de anular, igual que el altruismo.
Y si no podemos dominar la angustia por sí solos, ¿a quién debemos acudir?
Existen personas capacitadas en el área médica que pueden tratar la tensión nerviosa de las personas sin importar el tipo de labor con que se ganan la vida. Cualquier gerente, ejecutivo, o ama de casa, puede visitar a un sicólogo o siquiatra en busca de orientación.